La nueva museografía incorporada en 1997 ha tenido como
importante concepto respetar y destacar los espacios arquitectónicos
así como apoyar el lenguaje visual de las colecciones
mediante recursos expositivos que las contextualicen de
la mejor manera posible. Ha sido constante preocupación
encontrar un equilibrio justo entre arquitectura y objetos.
La museografía no persigue en ningún momento constituirse
en protagónica sino más bien, identificándose con el uso
moderado de sus recursos conformar un auxiliar discreto
que resalte el encanto y la humildad de los espacios así
como el extraordinario valor artístico de las colecciones.
La
nueva distribución de los objetos ha tratado de reagrupar
temas religiosos que narran historias relacionadas con
los más importantes episodios del catolicismo: La Anunciación,
El Nacimiento de Jesús, La Pasión y Muerte, la Resurrección,
la Dormición y Asunción de la Virgen. Luego se presentan
las advocaciones más populares de la iconografía cristiana
y que tuvieron una especial acogida en los nuevos territorios
americanos. Existen también salas que ordenan a las colecciones
de acuerdo a sus diversos fondos como ornamentos religiosos,
mobiliario, vida cotidiana, orfebrería y platería hispanoamericana.
La nueva concepción de los museos contemporáneos
identifica a los mismos no solamente con un patrimonio
del pasado sino además con las manifestaciones cotidianas
de la cultura. Es así como la museografía sensible a esta
necesidad incorpora un espacio dedicado exclusivamente
a las exposiciones temporales que servirá para la promoción
e incentivo de las manifestaciones artísticas compatibles
con el contenido del museo y muy especialmente para la
difusión de las importantes tradiciones de la cultura
popular religiosa de Riobamba y la región.