Cuenca, como la mayoría de las ciudades principales en Ecuador, desarrolló una historia de mixtura entre los nativos indígenas y el patrimonio de los españoles, que fue llevado por los conquistadores europeos. Cuenca está ubicada en un valle, alto en las montañas, circundado de otros valles más pequeños y un clima más caliente; Una locación sin acceso fácil. Esto aislaba Cuenca del resto de la Sierra y también de la costa, y así se permitía el desarrollo de su historia propia con particularidades en la manera de vivir de su gente. Cuenca es una joya pequeña en los Andes, considerada Patrimonio Cultural de la humanidad por la UNESCO, por su carácter encantador. En Cuenca, se habla español con un acento que se distingue claramente de los otros lugares en el país.
Cuenca producía grandes artistas, poetas y escritores en su ambiente único. La gente de Cuenca es conservativa, religiosa y orgullosa de su ciudad, sus tradiciones y su cultura. En el siglo XIX, durante la era república en Ecuador, las ordenes religiosas tomaron el interés de desarrollar arte, ciencia y arquitectura. En este tiempo, Cuenca tenía una población de sólo 18'000 habitantes. En 1874, la "orden de redención" preguntó por apoyo a los hermanos de Europa para esta tarea de desarrollo. Juan Stiehle, un hermano alemán, sabio en arquitectura, llega a Cuenca por el orden para ayudar en esta tarea y marcar su influencia. Este hombre no tenía un grado oficial, pero mucha experiencia en construcción y en arte.
El estaba influenciado por el estilo Neoclásico Francés y traspasó esta influencia no sólo al edificio de la iglesia Santo Alfonso que el dirigió, sino también a la arquitectura de las casas de los aristócratas de Cuenca. Tenía un gran número de colaboradores con los que construyó muchos edificios en este tiempo. La catedral de Cuenca es también un trabajo dirigido por Stiehle, que vivía en Cuenca durante 25 años. Arquitectos prestigiosos de otras partes de Ecuador como el quiteño Luis Donoso Barba, fabricaron nuevos materiales como ladrillo, mármol, hierro fundido, etc.. Pasamanos y techos de latón fueron importados de Europa a Guayaquil y llevado desde ahí a Cuenca, a través de carreteras difíciles. Artesanos locales y trabajadores dieron el color a estos materiales y continuaron a pintar frescos del estilo europeo pero con interpretaciones y escenarios nativos.
Algunas de las casas extraordinarias han sido transformadas en hoteles excelentes. Cuenca no sólo representa trabajos de arte extraordinarios en sus museos, iglesias y conventos, sino en su arquitectura en general.
Texto: Gustavo Vallejo P.
Fuente : Pedro Espinosa & María Isabel Calle.
Fotos: Comunicación Social de la Municipalidad de Cuenca
Article © by This is Ecuador Magazine
Order your monthly copy of This is Ecuador
|
|