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| Quito: Ciudad de Leyendas |
Algunas de las leyendas más tradicionales son: La fundación indígena de Quito, El gallo de la catedral y Cantuña
Los quiteños tienen caracteres creativos y imaginativos. Casi cada esquina del centro colonial en Quito tiene una historia que a lo largo del tiempo se hizo leyenda. Paseando por el centro colonial, el visitante puede buscar estas partes de las historias que evidentemente existen y que inspiraron para las leyendas...
Algunas de las leyendas más tradicionales son:
La fundación indígena de Quito
Leyendas cuentan que hace muchísimos años, en una noche clara, los habitantes del pueblo Cochasquí vieron caer una estrella. Tuvieron miedo y corrieron hacia al palacio del rey para contarle el acontecimiento. El rey, que también era un sacerdote y un brujo, pidió que se calmaran y que estuvieran pacientes. Quería arreglar las cosas con los dioses. Tomó un vaso de chicha (una bebida de diferentes especies de maíz) y recitó un conjuro. Bebió la chicha hasta caer en sopor. Cuando se despertó, el rey reunió la gente de la comunidad para compartir su visión con ellos. "Los dioses no están enfadados con nosotros", dijo, "pero quieren que dejemos este lugar para irnos a una tierra que es más rica, fértil y bonita. Tenemos que seguir los señales de esta estrella cayente. Donde se cae, tenemos que encontrar nuestra nueva ciudad." Entonces siguieron al rastro de la estrella hasta que llegaron al pie del volcán Pichincha. Esto fue el lugar donde fundaron su nueva ciudad. Construyeron chozas, plantaron sus cultivos y hicieron templos para el sol y para la luna. Esto fue el inicio de lo que hoy en día es la ciudad de Quito.
El gallo de la catedral
La rutina de un hombre rico era de comer un desayuno opíparo, dormir una siesta, vestirse y luego pasear por la Plaza de la Independencia. Cuando un día pasó la catedral, miró hacia arriba y miró al gallo de metal sobre el domo, dijo: "¡Los gallos no valen para nada, ni éste de la catedral!" Después caminó a la tienda de la Señora Mariana para beber algunas mistelas (bebidas alcohólicas con sabores diferentes). Al volver, otra vez miró hacia al gallo, esta vez más efusivo por el alcohol que tomó. Una noche, cuando regresó desde la tienda de la Señora Mariana, sintió una garra en su pierna. Se sintió atrapado y oyó al gallo decir:
"¡Promete que nunca más vas a beber alcohol!"
"¡Promete que nunca más vas a insultarme!"
"¡Levántate y haz tu promesa!!!"
El hombre respondió:
"¡Prometo, no voy a beber ni agua!"
"¡Prometo, nunca más voy a mencionarte!"
"¡Perdóname! Perdóname!"
Así se cumplió la misión y el gallo volvió al más alto del domo.
Cantuña
Durante el período colonial, un constructor indígena que se llamaba Cantuña tenía un contracto en el cual acordó de terminar la construcción del atrio de San Francisco hasta una cierta fecha. Estaba a punto de irse a la cárcel por no terminar el trabajo al tiempo . Rezó y rezó, pidiendo la tarea imposible de terminar a tiempo. Cuando llegó a la plaza, un hombre, vestido de rojo, apareció desde adentro de un montón de piedras. Estaba alto, tenía una barbilla puntiaguda y una nariz larga y ganchuda.
Una vez que el pacto estaba firmado, miles de diablos pequeños empezaron a trabajar sin descanso. A las 4 de la mañana, el atrio estaba casi listo. Pronto llegara el alba y el alma de Cantuña fuera llevada por el Satán. Sin embargo, cuando Cantuña quería recibir el trabajo terminado, se asombró de que los diablos, en su prisa de terminar el trabajo, olvidaron una sola piedra. El alma de Cantuña se salvó y fue capaz de terminar su trabajo a tiempo.
En la parte derecha de la plaza se puede verificar la piedra desaparecida de esta leyenda.
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